Sepia

El tono sepia del paisaje desértico
se proyecta desde esos ojos que son almendra,
que son ámbar,
pero que son más bien tus ojos;
esos que sólo tú sabes usar,
 que sólo a ti te quedan.

Eres La Ciudad en la que quiero vivir.
Pero a la estrella de mi sentir
 se le acaba el hidrógeno y
genera elementos pesados
que llevan mi hartazgo hasta su masa crítica.
Late el bituminoso movimiento elástico del tráfico.

Mi cerebro secreta imágenes mórbidas
y me alejo de tu horizonte nublado por el polvo.

Extraño enemigo

Cigarro, humo dañado;
viejo compañero de rotas victorias.

Coqueteo con laca laca  y suicidio tácito.

Extraño ese beso incandescente
que congela cada vena de mi cuerpo
con el frío iridiscente de la muerte inexorable.